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Limpieza facial

La limpieza facial es muy necesaria en todos los aspectos. Con el paso de los años, en nuestro rostro y cuerpo se proyecta todo el cuidado que le dedicamos a nuestra apariencia durante esos años de juventud. Claro, también influyen otros factores, como la genética o algunas enfermedades degenerativas.

Pero, hablando en términos generales, esos llamados “defectos” que aparecen en la piel cuando se alcanza una edad madura, se deben principalmente a la ausencia del cuidado e higiene facial.

No importa si no eres de aplicarte cremas antiarrugas en el rostro, aceites antiedad y demás productos: Limpiarte tu rostro todos los días es fundamental para la correcta producción de las moléculas de agua que se encuentran en la dermis, claro, además de una buena alimentación y hábitos del sueño.

Los pequeños descuidos cotidianos

Imagínate pasar todo un día con maquillaje en el rostro, exponerte al sol, sudar y llegar a la casa directo a dormir… ¿Cómo crees que despiertas a la mañana siguiente?

Con una gran cantidad de residuos que solo obstruyen tus poros, con más posibilidades de tener puntos negros (comedones) y más molestias.

No se trata de tener un cutis perfecto y sin ningún grano o espinilla, sino de cuidarlo para prevenir enfermedades severas, como el acné, resequedad y erupciones en la piel por ausencia de la higiene.

Entendiendo la importancia de esto, queremos que te animes a saber más sobre en qué consiste la limpieza facial y, además, te daremos una guía completa para que te la hagas en casa (y sin demasiados productos).

Ya seas mujer u hombre, la higiene y el cuidado facial debe ser algo que todos practiquen, sin distinción de sexo.

¿Por qué me debo hacer una limpieza facial?: La suciedad en la piel

La principal razón por la que debes implementar una rutina de limpieza facial, es porque la piel se ensucia a diario, aunque parezca redundante decirlo, pero esto es algo que a muchos no les parece tan relevante y lo pasan por alto.

Esto se debe a las glándulas sebáceas, internalizadas en la dermis. Estas glándulas producen una sustancia grasosa, conocida popularmente como sebo, la cual se prolifera con rapidez en la piel tipo grasa.

El sebo, cuando se produce a mayor medida, se deposita sobre la superficie de la piel (la epidermis) al pasar por los folículos pilosebáceos.

Cabe destacar que, el problema no es el sebo en sí, pues su producción también es importante para la hidratación natural del cutis, el problema radica en la acumulación de todo este material por el descuido y despreocupación de practicar la limpieza facial.

Cuando en la piel del rostro se reúne todo el sebo, este, junto a otras bacterias y células, tapan los poros, lo que da cabida a la formación de puntos negros, espinillas, pústulas, quistes, acné y otras protuberancias que aparecen por una mala higiene.

Es menester decir que, en el caso de los puntos negros o comedones abiertos, ese color oscuro no se debe a la suciedad del sebo, sino por la melanina que se deposita en estos puntos.

Por ello, es tan fundamental realizarse a diario una rutina de limpieza facial, o al menos, de manera frecuente. Esto ya dependerá de si usas productos de maquillaje o si te haces una rutina de cuidado facial, con mascarillas y cremas.

¿La limpieza facial depende del tipo de piel?

Sí, el tipo de limpieza facial, así como la frecuencia con que la vayas a realizar, podrás definirla dependiendo del tipo de piel que tengas, además de si tienes algunas imperfecciones.

En el caso de la piel seca, esta rara vez presenta impurezas o suciedad, pues no hay mucha producción de sebo. Por consiguiente, en esta dermis es más común que aparezcan arrugas y escamas, además que los poros son muy cerrados y hay mucha deshidratación.

Por ello, la limpieza facial no tiene que ser diaria, sino una o dos veces por semana. Ten en cuenta que, hay que tener mucho cuidado a limpiar esta piel, para ello, revisa que los productos que utilices sean aptos para piel seca, que no tengan alcohol ni perfumes agregados.

Mientras tanto, con la piel grasa, esta suele presentar una muy buena hidratación, ya que la producción de sebo es constante, aunque, como consecuencia de esto, también tiende a presentar mucha suciedad.

Debido a esto, será fundamental una limpieza facial más constante, al menos más de 3 veces por semana; pero, si utilizas maquillaje diario, la limpieza debe ser cada día.

Por último, si tienes una piel mixta, la suciedad se acumulará principalmente en la zona T del rostro (frente, entrecejo, nariz y barbilla). Puedes realizar una limpieza más frecuente en esa zona.

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Guía completa para hacer una limpieza facial en casa

Una vez que ya definas el tiempo para realizar tu rutina de limpieza facial, con base en tu tipo de piel y rutina, es hora de tomar tus productos para la higiene facial y comenzar. En cada paso te diremos qué productos puedes utilizar.

Por cierto, esta rutina se basa en una limpieza facial profunda. Diariamente, sí es recomendable que limpies tu rostro unas dos veces al día, pero solo con agua, para mantener el rostro hidratado.

Limpieza

Primero lava tus manos y, si tienes el cabello largo o medio, recógelo con alguna banda o coleta.

Luego, es hora de retirar todas las impurezas del rostro, por ejemplo, el maquillaje, las cremas y el protector solar. Para este primer paso puedes recurrir a los siguientes productos:

  • Agua micelar, para piel grasa y mixta
  • Gel espumoso, para piel grasa y mixta
  • Leche limpiadora, para piel seca

Con respecto a la piel mixta, se puede combinar un producto para piel seca y otro para piel grasa, aplicando el producto para piel grasa en la zona T, mientras que el producto de piel seca, en los pómulos y mejillas.

También, puedes optar por un producto que incluya tensioactivos en sus ingredientes, así como aceites vegetales, que son ideales para retirar toda la suciedad del rostro de manera profunda.

Asimismo, el agua micelar es un producto que funciona como limpiador y, a su vez, como desmaquillante; así que, si eres de piel seca, puedes combinar este junto a la leche limpiadora, pues es el producto que más favorece a la piel irritada.

Cuando hayas terminado de retirar todo el maquillaje y las impurezas (importante que hayas aplicado el producto con un disco de algodón), retira el excedente del limpiador con una toalla desmaquillante (sin alcohol para no irritar) o una toalla de tela.

Exfoliación

Ahora, en el caso de la exfoliación, este es un paso que solo debes cumplir una vez a la semana. Si lo practicas a diario, puedes maltratar e irritar la dermis, pues todos los productos exfoliantes tienen un efecto abrasivo (desprende células muertas de la cara).

En este caso, puedes optar por cuatro variantes de exfoliantes:

  • Mecánicos: Son mascarillas no tan abrasivas, ya que no contienen mucha textura. Por lo general, se conforman de sales marinas combinadas con aceites esenciales para hidratar el rostro.
  • Enzimáticos: Son mascarillas y cremas muy suaves e ideales para la exfoliación de la piel seca. Estos exfoliantes no solo buscan retirar las impurezas sin maltratar el rostro, sino también hidratan y humedecen.
  • Químicos: Estos son más abrasivos y deben usarse con poca frecuencia. También, son conocidos com exfoliantes físicos, porque tienen muchísima textura que retira las células muertas con más agresividad.
  • Gommage: Similares a los exfoliantes químicos, también son exfoliantes con mucha textura, pero estos se emplean con la piel húmeda para evitar maltratar la dermis.

Ahora, con tu exfoliante y la piel previamente limpia, aplica el producto en la nariz, mejillas, cuello, frente y mentón. Este nunca debe tocar el contorno de los ojos, pues es una piel muy fina.

Después, haz movimientos circulares y relajantes en el rostro, luego retira con agua tibia. Termina secando con una toalla de tela, pero sin arrastrarla, sino a toquecitos.

Extracción

Si tienes puntos negros o mucha suciedad acumulada en la piel, puedes extraerla con ayuda del extractor de metal de puntos negros.

Primero, aplica un baño de vapor sobre tu rostro (puedes usar la máquina de vapor o poner a hervir agua en una olla para luego exponerte al vapor). Es importante que apliques este calor para mayor apertura de los poros y, por ende, mayor facilidad para extraer.

Solo debes retirar los puntos negros, con mucho cuidado y con la ayuda del extractor. Los filamentos sebáceos, esa grasita amarilla que suele verse en la nariz, puedes retirarlos con ayuda de una espátula facial de metal.

Nunca te metas con los granitos más grandes o los que tienen coloración roja, en esos puedes aplicar un poco de hielo para desinflamar, pero si empeoran, debes acudir al dermatólogo.

Tonificación

La aplicación del tónico balanceará el pH de la piel, luego del uso de los productos previos. Además, dejará el rostro mucho más limpio y preparado por si te aplicarás alguna crema o sérum.

Del mismo modo, puedes utilizar los tónicos de marcas con L’Oréal, VICHY o Barefaced, que contienen ácido salicílico, un químico ideal para prevenir la aparición de acné. También, es importante que te fijes de la categoría del tónico (si es para piel mixta, grasa o seca).

Para mayor manejo de su aplicación, puedes usar un disco de algodón.

Humectación e hidratación

Tu piel ya está completamente limpia, ahora solo falta que la humectes e hidrates. Este es un paso que varía para cada persona, pues los productos que utilices dependerá de tus necesidades y condiciones de la dermis (edad, firmeza, tipo de piel, tono, si tiene manchas o acné).

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Para saber cuáles son los productos que deberías usar para tu piel, puedes acudir a un dermatólogo.

Entre los más usados, se encuentran: El sérum (hay de distintas categorías), cremas hidratantes, humectantes, contornos de ojos, mascarillas, protectores solares, entre otros.

Una vez hayas humectado el rostro, ya has finalizado con tu limpieza facial. ¿Puedes sentir la ligereza y frescura de tu piel facial? ¡Seguro que sí!

También, puedes acudir a alguna limpieza profunda en un spa o centro de cosmiatría. Este puede realizarse una vez al mes.

Beneficios de practicar la limpieza facial

  • La piel se oxigena a profundidad y regenera las células dérmicas.
  • Previene el envejecimiento prematuro.
  • Se tonifican los músculos faciales, ya que es activada la circulación sanguínea.
  • Limpia los poros y evita su obstrucción para evitar que sean más visibles.

Tips para una rutina de limpieza facial correcta

  • Cuando utilices cremas, saca del producto con alguna espátula para evitar que tu dedo o uña contacte con el resto de la crema.
  • Si aplicas un sérum, evita que el gotero contacte con tu piel, incluso si es de uso personal.
  • No uses toallitas desmaquillantes con alcohol, ya que podrían irritarte aún más.

¿Es necesario hacer una rutina de limpieza facial?

Además de un fin estético, sí es necesario realizar una rutina de limpieza facial, para retirar todo el sebo acumulado en los folículos del rostro, y permitir a las células dérmicas recibir una mayor cantidad de nutrientes, los cuales favorecen a la sanidad de la piel.

Asimismo, con la limpieza facial, evitarás el envejecimiento facial prematuro.

Así, los poros también son liberados de toda la suciedad, por ende, la piel absorbe con más facilidad todas las cremas hidrantes y las propiedades de otros productos de cuidado facial.

Si te maquillas, es aún más indispensable la limpieza facial

Una limpieza facial puede realizarse de una a dos veces por semana, si hablamos de una rutina con cremas, tónicos y limpiadores faciales. Del resto, puedes limpiar el rostro solo con agua tibia.

Pero, si te maquillas o aplicas alguna crema o protector solar, es fundamental que el resto de todos estos productos sean retirados de la manera correcta y, cuando hablamos de maquillaje, esa rutina debes hacerla como si de un ritual religioso se tratase.

Si andas en moto o si sueles exponer tu rostro a un ambiente poco higiénico por cuestiones de trabajo, también es necesario que limpies tu rostro con mucha formalidad.

Ya que resulta, que todos los residuos habidos en el ambiente, así como los ingredientes contenidos en el maquillaje, son los agentes más agresivos que pueden atentar contra la sanidad de tu piel.

Ahora que ya sabes lo fundamental de esta rutina de limpieza facial, no la postergues más y hazla parte de tu día a día.